
Resultados de las elecciones parlamentarias de 2025
Las elecciones parlamentarias en la República Checa, celebradas los días 3 y 4 de octubre de 2025, registraron un claro triunfo del movimiento ANO (Acción de los Ciudadanos Insatisfechos), encabezado por el empresario y ex primer ministro Andrej Babiš. ANO obtuvo alrededor del 34,5 % de los votos, consolidándose como la primera fuerza en la Cámara de Diputados.
En segundo lugar se situó la coalición SPOLU, liderada por el actual primer ministro Petr Fiala, con un 23,4 %, mientras que Alcaldes e Independientes (STAN) alcanzaron el 11,2 %. Los Piratas lograron el 9 %, el SPD (Libertad y Democracia Directa) el 7,8 %, el partido Motoristas (AUTO) el 6,8 %, y el movimiento de inspiración comunista Stačí! Stačilo! el 4,3 %, por debajo del umbral necesario para entrar en el Parlamento.
La distribución territorial del voto reflejó una marcada división: SPOLU y los Piratas obtuvieron mejores resultados en grandes ciudades como Praga y Brno, mientras que ANO logró apoyos muy altos en las zonas rurales, los pueblos y las áreas periféricas.
La brecha entre ciudades y provincias
Los datos confirman una creciente distancia entre el electorado urbano y el provincial, que en los últimos años se ha acentuado. En Praga, por ejemplo, SPOLU superó el 30 %, mientras que ANO se quedó en torno al 20 %. En cambio, en las regiones interiores el partido de Babiš alcanzó cifras superiores al 40 %.
Una tendencia similar se observó entre los ciudadanos checos residentes en el extranjero, que este año pudieron votar por correo por primera vez.
Esta fractura electoral refleja dinámicas ya presentes en otras democracias europeas y plantea interrogantes sobre la cohesión política y social del país. La votación mostró prioridades diferentes: las grandes ciudades se inclinaron por una visión más liberal y proeuropea, mientras que las provincias privilegiaron demandas de protección social y económica a nivel nacional.
Perspectivas para el nuevo gobierno
Los observadores consideran que un ejecutivo encabezado por ANO podría adoptar posiciones más críticas hacia algunas políticas de la Unión Europea, en particular en materia de medio ambiente, regulación económica y apoyo militar a Ucrania. También parece posible una nueva fase de cooperación dentro del Grupo de Visegrado —con Eslovaquia, Hungría y Polonia—, especialmente en clave euroescéptica.
Varios analistas señalan además que Andrej Babiš, a menudo descrito como una figura controvertida, utiliza un estilo comunicativo que recuerda en parte al de Donald Trump, aunque adaptado al contexto institucional checo. Una cuestión central será con qué partidos ANO podrá formar una coalición de gobierno, ya que las coincidencias programáticas se encuentran sobre todo con fuerzas más radicales como SPD y Motoristas.
Al mismo tiempo, se espera que la República Checa mantenga sólidas relaciones económicas con socios clave como Francia y Alemania. La adopción del euro no se contempla a corto ni medio plazo: aunque el país se comprometió formalmente con el proceso hace años, ha retrasado de forma deliberada el cumplimiento de los criterios requeridos, dejando la cuestión en suspenso.
En el ámbito internacional, posibles acuerdos con gobiernos de centroderecha europeos, incluido el de Italia, podrían centrarse en la cooperación económica y las inversiones.
El futuro político del país dependerá en gran medida de cómo Babiš decida ejercer su poder y de la fortaleza de las instituciones democráticas checas.
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