
Desde el 1 de enero de 2025, la República Checa aplica la Ley n.º 231/2024, que regula sustancias con potencial adictivo.
El texto legal divide estas sustancias en tres categorías:
1. Sustancias adictivas
Consideradas dañinas para la salud; su venta está prohibida.
2. Sustancias psicomoduladoras
Clasificadas como compuestos sin riesgo significativo para la salud pública.
Su venta continúa permitida, aunque bajo normas más estrictas.
3. Nuevas sustancias psicoactivas
Sustancias recientes cuyos riesgos aún no están claros. Serán analizadas durante dos años antes de ser reclasificadas.
Publicación de la lista oficial
El 11 de noviembre de 2025, el Ministerio de Salud checo publicó la lista oficial de clasificación.
Entre las sustancias psicomoduladoras se encuentra el kratom (Mitragyna speciosa) y sus extractos.
En cambio, productos cannabinoides con THC ≤1% no fueron incluidos, por lo que su venta sigue siendo legal sin cambios normativos.
La decisión se basó en la opinión de la Comisión Europea, que consideró que endurecer la regulación del CBD sería incompatible con el mercado único de la UE.
Nuevo sistema regulado de venta (incluido kratom)
Desde el 12 de noviembre de 2025, quienes vendan sustancias psicomoduladoras deben cumplir con los siguientes requisitos:
- Solo comercios autorizados pueden venderlas.
- Obtención de una licencia especial del Ministerio de Salud.
- Tasas administrativas aplicables (tabla abajo).
| Actividad | Importe |
|---|---|
| Producción, importación o distribución | 200.000 CZK |
| Producción por instalación | 200.000 CZK |
| Venta minorista por tienda física | 20.000 CZK |
| Venta online (solo con tienda física) | 200.000 CZK |
| Almacenamiento y transporte para terceros | 20.000 CZK |
| Cultivo por instalación | 200.000 CZK |
Obligaciones adicionales
- Etiquetado obligatorio.
- Control de calidad y composición.
- Pruebas de laboratorio antes de la venta.
- Prohibida la venta a menores de 18 años.
- Verificación de edad en compras online.
- Prohibidos anuncios, muestras y exportación.
La venta sin licencia conlleva responsabilidad penal.
Imagen AI.