
La Comisión Europea está reforzando las acciones para reducir los residuos en el sector de la moda. De hecho, nuevas normas buscan limitar la destrucción de ropa no vendida. Por ello, la iniciativa apoya la sostenibilidad, la economía circular y una mayor transparencia en el mercado textil europeo.
Medidas de la UE para reducir los residuos textiles
El 9 de febrero de 2026, la Comisión Europea adoptó nuevas medidas para frenar la destrucción de ropa, accesorios y calzado no vendidos. En concreto, la iniciativa forma parte del Reglamento de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR). Por lo tanto, las empresas deben priorizar la reutilización y el reciclaje de productos textiles. Además, estas normas pretenden reducir los residuos y limitar el impacto ambiental de la producción de moda.
Al mismo tiempo, la Comisión busca garantizar una competencia más justa entre las empresas. En consecuencia, el sector textil puede avanzar más rápido hacia prácticas circulares. Así, la Unión Europea impulsa una producción más responsable y sostenible.
Normas ESPR y obligaciones para las empresas
Según las nuevas medidas, las empresas solo pueden destruir productos no vendidos en situaciones específicas. Por ejemplo, esto ocurre por razones de seguridad o cuando los artículos están dañados. Asimismo, la Comisión introduce un formato estándar para comunicar el volumen de productos descartados. Como resultado, la información será más clara y fácil de presentar.
Además, el ESPR, vigente desde julio de 2024, busca mejorar la sostenibilidad de los productos vendidos en la UE. En particular, promueve la durabilidad, la reciclabilidad, la circularidad y la eficiencia energética. Paralelamente, las empresas deben comunicar datos sobre los productos no vendidos eliminados como residuos. Gracias a esta transparencia, consumidores e instituciones pueden evaluar mejor el impacto ambiental.
Impacto ambiental y calendario de aplicación
Actualmente, entre el 4% y el 9% de los productos textiles no vendidos en Europa se destruyen cada año. Por consiguiente, muchas prendas nunca llegan a utilizarse. Este desperdicio genera alrededor de 5,6 millones de toneladas de emisiones de CO₂. De hecho, la cifra es cercana a las emisiones netas totales de Suecia en 2021.
De cara al futuro, la prohibición se aplicará primero a las grandes empresas desde el 19 de julio de 2026. Posteriormente, las empresas medianas deberán adaptarse a partir de julio de 2030. Mientras tanto, las obligaciones de información ya afectan a las grandes compañías y se ampliarán después a las medianas. En definitiva, estas medidas responden a la creciente preocupación por los residuos textiles y los efectos ambientales y sociales de la fast fashion.
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